martes, 4 de mayo de 2010

Elevado a los altares el Padre José Tous





Religiosas, profesores y profesoras, antiguos alumnos y alumnas del colegio de la Madre del Divino Pastor de Cieza, partieron el pasado día 23 de abril hacia Barcelona para asistir a la ceremonia de beatificación del padre José Tous y Soler (Igualada, 1811 – Barcelona, 1871), fundador de las Hermanas Capuchinas de la Madre del Divino Pastor.
Participaron, junto con peregrinos llegados de distintos puntos de España y de países iberoamericanos, en las distintas actividades programadas con motivo de este acto. El sábado día 24, los peregrinos ciezanos visitaron algunos de los lugares más importantes en la vida del nuevo beato: visitaron Capellades, donde el Padre José Tous erigió el primer colegio; la capilla del Pilar, lugar de oración del fundador de las Capuchinas de la Madre del Divino Pastor; Igualada, la casa natal y donde reposan sus restos; la iglesia de Santa María, donde fue bautizado el Padre José Tous ; El monasterio de Monserrat, lugar donde el Beato acudía con especial devoción a orar a los pies de la Virgen.
Ya por la tarde y en el Palacio de Congresos de Barcelona, se representó un musical sobre la vida y obra del Padre José Tous. En él participaron profesores y alumnos de todos los colegios, incluído el de Cieza.
La ceremonia de beatificación, presidida por el Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, tuvo lugar en la Basílica de Santa María del Mar de Barcelona y a ella asistieron más de 2000 personas. La Santa Misa estuvo concelebrada por más de 30 obispos y cardenales, entre ellos el cardenal arzobispo de Barcelona D. Luis Martínez Sistach;  el Prefecto de la Congregación para el Culto Divino, cardenal D. Antonio Cañizares; el nuncio apostólico en España,  monseñor Renzo Fratini; así como por numerosos sacerdotes diocesanos y religiosos.
El arzobispo de Barcelona dio la bienvenida a todos los asistentes, entre ellos las más altas autoridades civiles y militares de Cataluña.
Monseñor Martínez Sistach pidió al Cardenal Bertone que transmitiera al Santo Padre Benedicto XVI “los sentimientos de comunión, afecto y adhesión incondicional” y le trasladara la cercanía y la constante oración de las comunidades eclesiales.
Una vez concluido el rito de la Beatificación, en el que se promulga el auto apostólico por el cual el siervo de Dios P. José Tous y Soler debe ser venerado como uno de los beatos de la Iglesia, tuvo lugar el momento más emocionante y esperado: la procesión de las reliquias del nuevo beato y el descubrimiento de un enorme retrato del Padre José Tous entre aplausos y cantos de los numerosos asistentes que abarrotaban la “catedral del mar”.
En su homilía, el Cardenal Bertone, recordó que ésta era la primera beatificación que se celebraba en Barcelona desde el siglo XII.  No así en Cataluña, pues el pasado 23 de enero tuvo lugar en Mataró la beatificación del sacerdote Josep Samsó i Elías, martirizado en 1936.
Ensalzó la belleza e historia de la Basílica de Santa María del Mar, salpicada de heridas “producidas por incendios, persecuciones y otras circunstancias adversas”.
“Y, no obstante, a pesar de todos estos avatares, sigue cumpliendo su cometido esencial de acoger al Pueblo de Dios, para celebrar su culto de alabanza a Dios y su compromiso de vida de caridad y fraternidad entre todos”, añadió.
Después se refirió a la vida del Padre José Tous con frases como:
 “una vida llena de pruebas y dificultades, externas e internas, como la delicada salud que le acompañó siempre”.

“nunca se dejó vencer por la amargura o el resentimiento, ni conocemos reproches o ataques contra quienes le impedían seguir su primera vocación de capuchino”.

“Fue un hombre de una caridad exquisita, con una gran capacidad para soportar y comprender las deficiencias de los demás”.


“Numerosas situaciones en su vida muestran también su gran disponibilidad para la acogida y el perdón. Se dice de él que nunca dejó a nadie agraviado”.

“Qué actuales resultan aquellas palabras suyas que son como un lema de vida: ¡Aunque todo sea oscuro, hay que ser siempre fiel! Fiel a Dios y fiel a los hombres”.

Esa fidelidad a Dios y a los hombres que tanto predicaba el Beato Padre José Tous también fue destacada por el Santo Padre Benedicto XVI durante el rezo del Regina Caeli ese día.
El cardenal Bertone invitó  a “ser fieles a la fe y a poner toda la confianza en Dios”.


Indicó que la confianza en Dios se concreta y se hace forma de vida en la oración, la participación en la Misa dominical, al frecuentar los sacramentos y vivir la caridad.


De esta forma “se ha forjado el alma más genuina de esta tierra de santos, y el Padre José Tous nos lo recuerda hoy, en unos momentos en que la indiferencia religiosa o el sentido relativista de la vida alejan a tantos de la rica identidad cristiana transmitida de generación en generación”.
“Como ha dicho Benedicto XVI, los santos son los verdaderos portadores de luz en la historia y testigos de fe, esperanza y caridad".
A las hermanas Capuchinas de la Madre del Divino Pastor, les pidió fidelidad a su carisma con la “sabiduría del corazón” que mostró siempre el Padre José Tous, en especial cuando os propuso esta sabia norma: “Enseñad más con amor de madres que con rigor de maestras”.
Beato P. José Tous y Soler: una vida de bondad, esfuerzo y fe.
Nacido en la localidad catalana de Igualada en 1811, tenía 16 años cuando entró a formar parte de la orden capuchina. Con una intensa vida espiritual silenciosa, estudiosa y llena de abnegaciones, fray José pasó por diferentes conventos  y se preparó para su ordenación sacerdotal, en 1834.

Un año más tarde, tuvo que enfrentar una de las pruebas más duras de su vida: el exilio debido a la persecución vivida en España en el siglo XIX, cuando muchos religiosos fueron sometidos a la exclaustración.

Regresó a Cataluña en 1843, donde comenzó a trabajar en la Iglesia local como sacerdote secular, debido a que no le era permitido ejercer la vida conventual, ni vestir el hábito capuchino. Por ello vivía con sus padres y trabajaba en varias parroquias cercanas.

El padre José descubrió así que tenía una sensibilidad especial hacia la educación de los niños. “Como Jesús ante la multitud sintió compasión porque las ovejas se hallaban sin pastor”, dijo su postulador. Y esa misma sensibilidad la encontró también en tres chicas que él conocía: Isabel Jubal, Marta Suñol y Remedio Palos.

Por ello, el padre José Tous aceptó orientar a estas chicas. Estudió la regla de Santa Clara de Asís y adaptó las Constituciones capuchinas de la beata Mª Ángela Astorch para unas Capuchinas Terciarias de Enseñanza. Así nació la congregación de las Hermanas Capuchinas de la Madre del Divino Pastor.

Actualmente, las obras apostólicas de la congregación se reparten entre España, Italia (donde se  ocupan de la residencia del cardenal Bertone), Nicaragua, Costa Rica, Guatemala, Cuba y Colombia.

Siguiendo las palabras del P. José Tous: "Id llevando a vuestro paso la Paz y el Bien", actualmente la labor pastoral en el marco de la educación, tiene como objetivo llevar a los niños y jóvenes, a través de la enseñanza en las escuelas, la visión cristiana del mundo y la posibilidad de establecer el diálogo entre la fe y la cultura. La atención a las familias es la prolongación natural del trabajo escolar a fin de establecer vínculos de colaboración para una más completa y eficaz labor educativa.